El maravilloso procesamiento táctil

Uno de los aspectos destacados del procesamiento táctil, apuntan en Bensmaia Lab, es que opera en seis órdenes de magnitud en tamaños de elementos.

El proceso de tocar distingue desde elementos  minúsculos del orden de decenas de nanómetros, hasta elementos más grandes que pueden caber en la punta de un dedo. 

«Hemos demostrado que esta amplia gama de escalas se acomoda mediante la distribución de información a través de tres tipos de fibras nerviosas, cada una sensible a los elementos de la superficie en diferentes escalas espaciales. Es importante destacar que estos diferentes aferentes transmiten información de textura de manera diferente.» , afirma Bensmaia Lab.

Bensmaia Lab lo grafica del siguiente modo:

texture-perception-large

Las características de textura gruesa, del orden de los milímetros, se transmiten en el patrón espacial de activación en una población aferente, dibujando analogías a las representaciones de la textura visual en la retina.

Por el contrario, las características texturales finas, con tamaños en decenas de nanómetros, se transmiten en patrones de puntas temporales en otras dos poblaciones aferentes, impulsadas por las vibraciones de la piel provocadas cuando la superficie texturizada se mueve a través de la piel, y dibujando analogías para la audición.

«Cómo estos dos tipos de representaciones se integran para lograr una experiencia sensorial unitaria de la textura es un misterio», apunta Bensmaia Lab.

Si bien las respuestas aferentes dependen en gran medida de los parámetros exploratorios, como la fuerza de contacto y la velocidad de exploración, la percepción de la textura es altamente invariante con respecto a estos parámetros. Por lo tanto, las señales neuronales deben interpretarse en el contexto de cómo se adquieren. No se sabe nada sobre cómo se logra esto.

Fuente: Bensmaialab Lab

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